La crisis del Coronavirus está teniendo un efecto devastador para la economía mundial y la industria de la moda no es una excepción. Los grandes retailers están poniendo énfasis en ajustar los niveles de compra e inventario en el futuro para poder hacer frente a la caída de la demanda.

Pero con estos reajustes viene la caída de las órdenes de producción de manera indefinida y los más pobres en la cadena de valor se exponen a hambrunas, pobreza, exclusión y desgracias que pueden tener consecuencias a mucho más largo plazo que los de sus clientes.

A medida que la pandemia continúa alterando las cadenas de suministro, agitando los mercados financieros y forzando las infraestructuras médicas en todo el mundo, las organizaciones de protección de los trabajadores urgen a las marcas a tomar medidas para garantizar que los trabajadores que fabrican sus productos no asuman la mayor parte de la carga financiera de esta crisis.

Bianualmente Better Buying Initiative publica un informe sobre buenas prácticas de negociación en las cadenas de aprovisionamiento. Vaticino que el análisis de este año va a tener resultados espeluznantes.

 

Empresarios en quiebra

Algunas marcas y minoristas están reduciendo sus ingresos de producción hasta en un 75% hasta julio o agosto. Y con ello las órdenes de producción.

Al otro lado del mundo, solo en la última semana, se han solicitado la cancelación de $ 100 millones en pedidos en Bangladesh. Esto significa que aproximadamente el 80% de las fábricas no podrán pagar más de un mes en salarios a sus trabajadores.

Queda un  20% de las fábricas que no podrán asumir sus negocios y su personal durante mucho más de 30 días.

Por su lado, los empresarios indios han mostrado su preocupación y han solicitado al primer ministro que anunciara de inmediato un paquete de ayuda para el sector textil y de la confección para mitigar la crisis que enfrenta la industria que funciona con un margen de ganancia muy pequeño. «Según las estimaciones actuales, las exportaciones textiles de la India disminuirán en más del 40% en los próximos meses si la situación no mejora», dijo K V Srinivasan, presidente de Texprocil, el Consejo Indio de Promoción de Exportaciones de textiles de algodón.

A pesar de los esfuerzos y objetivos de responsabilidad social corporativa, la mayoría de las empresas se han centrado en salvarse a sí mismas en lugar de considerar el bienestar de los trabajadores que han estado haciendo la ropa que ha impulsado su éxito solo 1 mes antes.

 

Malas prácticas comerciales en tiempos de crisis

Según lo comentado por H&M a Sourcing Journal “Nuestro compromiso a largo plazo con los proveedores permanecerá intacto, pero en esta situación extrema debemos responder rápidamente, junto con nuestros socios comerciales, y tomar decisiones que pueden ser difíciles a corto plazo, pero necesarias a largo plazo. Comenzaremos a hacer pedidos nuevamente tan pronto como la situación lo permita «.

Inditex ha mencionado orgullosamente que gracias a su flexible cadena de producción ha sido capaz de mitigar parte de los impactos de la crisis.

Seria ideal entender bien qué está detrás de estas afirmaciones. ¿Se contempla pagar compensaciones por cancelación? ¿Estarán pensando en quizá poder adelantar órdenes futuras para asegurar la sostenibilidad de sus proveedores?

Tristemente las respuestas son negativas. Dos de las más vergonzosas prácticas comerciales que están llevando a cabo minoristas y retailers con sus proveedores son:

  • Cancelación de pedidos que ya están fabricados y programados para ser enviados en estos días. Es una práctica estándar del sector que las marcas no paguen por los productos hasta después de su envío. Cuando, como en este caso, los pedidos se ponen en espera o se cancelan, los pagos a los proveedores que ya han comprado materiales y pagado salarios también se retienen o cancelan.
  • Cancelación de órdenes a mitad de producción. Sí sí: «señores, saben ese compromiso, esa orden de compra que les hice, pues nada, me lo paran por favor». Estamos hablando de miles de dólares en materia prima que quedarán parados y salarios sin cobrar.
  • Pero lo que tal vez es ya la gota que colma el vaso, es que se han producido, es que algunas marcas y minoristas solicitan descuentos en pedidos realizados anteriormente.

Sin ingresos ni mucho margen en sus presupuestos, los propietarios de fábricas se ven obligados a recortar empleos y, a veces, a cerrar completamente.

Para Mostafiz Uddin, Director de  Denim Expert Ltd. en Bangladesh, es ética básica. No culpa a sus clientes de por qué están ajustando los pedidos, pero cree que tiene que haber una mejor manera de abordar el problema que enviando correos electrónicos impersonales sin invitación a discutir las posibilidades o la posible resolución de problemas.

“Respeto el problema, pero yo también tengo un problema. Es nuestro problema. Es un problema de todo el planeta, es un problema de toda la industria «, dice. “Hablamos de responsabilidad, asociación, cooperación, colaboración. ¿Dónde se han ido esas palabras ahora?»

Despidos sin compasión

 

La pandemia de COVID-19 podría destruir más de 25 millones de empleos en todo el mundo y enviar a las economías mundiales a una caída libre si los gobiernos no se unen para actuar rápidamente, dijo el miércoles la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La situación es especialmente tensa en Camboya, Myanmar, donde decenas de miles de trabajadores de la confección han perdido sus empleos a raíz de las interrupciones de la cadena de suministro o la desaceleración de la producción.

En Myanmar, a los trabajadores se les debe una indemnización por despido si el cierre de la fábrica dura más de tres meses, pero el pago en sí equivale a solo el salario de medio mes por año empleado después de un período de prueba de seis meses. Debido a que muchas instalaciones en Myanmar se abrieron en los últimos cinco años, y la rotación de trabajadores es significativa, muchos trabajadores se quedarán «sin nada», dijo la Campaña Ropa Limpia.

La situación en Camboya es igualmente peligrosa. Más de 10,000 trabajadores de la confección han sido despedidos después de que 27 fábricas en la región de Yangon cerraron. El número es el doble de las estimaciones previas de las organizaciones como IndustriAll.

Según la ley camboyana, los empleadores deben buscar la aprobación antes de suspender a los trabajadores. También están obligados a pagarles el 40% del salario mínimo de $190, y el gobierno supuestamente cubrirá otro 20% durante los próximos seis meses. Pero las fábricas han cortado trabajadores sin autorización, dejando a muchos en deuda y sin poder pagar los reembolsos mensuales de los préstamos.

“Las marcas de ropa se han beneficiado del trabajo de los trabajadores de todo el mundo. Estas marcas ahora deben intensificarse en este momento de crisis y garantizar la protección de las vidas y los medios de vida de los trabajadores «, dijo Tola Moeun, directora ejecutiva del Centro para la Alianza de Derechos Laborales y Humanos. «A los trabajadores se les debe permitir quedarse en casa hasta que la situación sea manejable, y las marcas deben asegurarse de que se les pague su salario regular completo, la bonificación de asistencia y la asignación de habitación / transporte durante este período».

Para estas marcas se trata de la supervivencia de las empresas, para muchos empresarios en los países de la cadena de valor es la supervivencia de más de 4 millones de trabajadores.

 

La situación de los más pobres

La Organización Internacional del Trabajo espera que la pobreza laboral aumente en 2020 debido a la disminución de la actividad económica.  En total, se estima que entre 8.8 millones y 35 millones de personas adicionales estarán en la pobreza laboral en todo el mundo, en comparación con la estimación original de 14 millones para 2020.

Los trabajadores de la confección son los más vulnerables. La mayoría de ellos ganan salarios que en muy pocos casos les permiten salir de la pobreza. Con lo que ganan cada mes, apenas cubren sus necesidades básicas, y mucho menos pueden ahorrar para prevenir emergencias o períodos de desempleo. Además, muchos de ellos no cuentan con libertad de asociación o protección social.

La directora ejecutiva del Centro de Solidaridad Laboral de Bangladesh, Kalpona Akter, en un comunicado menciona que «Si los trabajadores son despedidos, las marcas deben garantizar pagos inmediatos a las fábricas para que los trabajadores reciban su indemnización legal completa».

Con la amenaza adicional de Covid-19, los posibles impactos directos sobre la salud solo agravarán las preocupaciones económicas. La mayoría de los trabajadores no reciben licencia por enfermedad y no pueden acceder a la atención médica básica. Bangladesh, como muchos países involucrados en la cadena de valor, no cuenta con la infraestructura de atención médica necesaria para hacer frente a una pandemia de esta escala.

Syed Hasibuddin Hussain, gerente de proyectos de Mapped en Bangladesh en la Universidad BRAC, dice que la falta de capacidad agrava el problema de la asequibilidad. El país de casi 170 millones de personas tiene un total de 500 camas en UCI. «Incluso las personas más ricas de Bangladesh no podrán recibir ningún tratamiento», dice.

En países «desarrollados» los gobiernos están flexibilizando las leyes laborales para ayudar a las empresas a sobrevivir. ¿Va acompañado esto de redes de apoyo social? ¿Promesas creíbles de recuperar a estos trabajadores? Estamos en momentos difíciles pero esto no es excusa.

 

¿Dónde está la responsabilidad social en tiempos de crisis?

Para mí está claro. Todos debemos hacer esfuerzos y concesiones en este momento. Las concesiones son los beneficios y los esfuerzos son la colaboración. Es imposible esperar compromiso y lealtad de los proveedores (mejoras en salud, derechos humanos y derechos laborales más allá de lo que obliga su ley) si cuando llega el peor momento las marcas no pueden comprometerse más allá del mínimo indispensable.

Recordemos que  son los grandes retailers lo que se quedan con la parte más grande de la torta del beneficio del negocio. Los proveedores operan con márgenes muy ajustados que no les permiten hacer fondos de contingencia para este tipo de disrupciones…

El compromiso real con la responsabilidad social corporativa se muestra en estos momentos críticos como este. Dónde están las acciones que van detrás de las palabras grandilocuentes de colaboración, alianzas, visión común, sostenibilidad….

La crisis es para todos y la solidaridad es un deber.

Si quieres preparar a tu empresa o tu marca para hacer frente a estas disrupciones de manera sostenible y responsable, reserva una hora de consultoría online y te ayudaré a orientar tus acciones.

 

Actualización 30 de marzo 2020

Apparel Insider revela cifras específicas de la marca que muestran la escala de pedidos cancelados con la industria de la confección confeccionada de Bangladesh. El medio comparte las cifras (reducidas a Bangladesh) a medida que las marcas se ven sometidas a una creciente presión internacional para cumplir con los pedidos cancelados mediante el pago de los envíos de bienes que ya se han fabricado parcial o totalmente.

H&M ahora se ha comprometido públicamente a aceptar a pagar por los que se han completado o están en proceso. Se prevé queel minorista británico M&S y el estadounidense PVH también adoptarán la misma postura.

A pesar de esto, el sector de RMG en Bangladesh sigue en una situación desesperada, y las fábricas permanecerán vacías durante abril y mayo.

Valor de las cancelaciones por comprador

  • Primark US $ 273 millones
  • H&M US $ 166 millones (acordó pagar por bienes producidos parcial o totalmente)
  • C&A US $ 166 millones
  • Inditex US $ 109 millones
  • Mothercare PLC US $ 62 millones
  • MEJOR VENDEDOR US $ 59 millones
  • KIABI (Francia) US $ 57 millones
  • VF Corporation Corp US $ 56 millones
  • Tesco US $ 50 millones
  • Kohl’s US $ 39 millones
  • Marks and Spencer US $ 39 millones ( acordó pagar por bienes producidos total o parcialmente)
  • Walmart US $ 38 millones
  • PVH Corp. US $ 33 millones (acordó pagar por bienes producidos parcial o totalmente)
  • Target Corp US $ 24 millones
  • JCPenney US $ 23 millones