Están siendo semanas duras para la industria textil y de la moda. El Coronavirus está poniendo a prueba la viabilidad a gran escala de la industria de la moda y lo poco preparada que está para los shocks globales. Solo en el transcurso de 3 meses, el shock que ha sufrido la industria tanto por el lado del aprovisionamiento como por el lado de la demanda han sido inusitados. Casi únicamente parecidos a los que ocurren en tiempos de guerra.

A medida que el mundo apaga sus motores, también lo hacen las frágiles cadenas de suministro de la moda.

Las ventas, tanto de los principales minoristas globales como de las pequeñas empresas, están cayendo en picado. El cierre de tiendas impuesto para frenar la rápida propagación de COVID-19 hace caer los ingresos y los fabricantes están realizando cancelaciones diarias de pedidos y empleando medida de contingencia para hacer resurgir las cadenas de suministro una vez que se restablezca el orden global. Pero estas medidas tienen impactos inmediatos en las empresas y personas involucradas en el sector.

Para aquellos que forman parte de la cadena de valor de la industria de la moda la angustia que rodea al Coronavirus es descomunal y la situación económica y social es crítica.

Veamos poco a poco cuál está la situación y qué perspectivas se abren para salir de manera conjunta y solidaria de la crisis.

El origen del Coronavirus

Por lo que sabemos, el Coronavid, como también lo hizo el SARS en su momento, empezó en un mercado húmedo de Wuhan, al este de China donde se venden, matan y preparan animales domésticos y salvajes para el gusto de la población.

Pero todo esto empieza empezó mucho antes. A finales de los años 80, después de períodos de fuertes hambrunas en China. En 1988, China impulsó la Ley de Protección de la Fauna Salvaje. En esta ley se definía a la fauna salvaje como un recurso natural y, por lo tanto, las personas podían usar los recursos para criarlos y comerciar con ellos con el objetivo de salir de la pobreza.

Cualquier actividad que llevara comida a las bocas de su población famélica, era aceptable para el gobierno chino. Con esta medida nació una industria que hoy en día mueve alrededor de 20,000 millones de dólares y que es la cuarta industria ilegal más grande después de las drogas, el contrabando de personas y falsificación.

La demanda de carne aumento y las pequeñas granjas de cría se tornaron operaciones industrializadas que cultivaban serpientes, murciélagos, osos, cocodrilos, armadillos, patos, avestruces, etc. A la par que crecía este mercado, también crecía el mercado ilegal de tráfico de animales salvajes como tigres, rinocerontes, pangolines etc. que canalizaba su venta, junto con los otros animales, a los mercados húmedos como el de Wuhan. Es en ese mercado donde el Coronavid tuvo la oportunidad de ir saltando de una especie a otra hasta que terminó en los humanos.

 

Efectos del CORONAVID-19 en la cadena de aprovisionamiento de la industria de la moda

Los primeros efectos en la industria textil y de la moda los vimos en la cadena de abastecimiento, empezando en China y distribuyéndose por toda Asia. Esto afectó tanto el sector confecciones como el aprovisionamiento de materia prima. La cadena de abastecimiento se paralizó y dejó a los retailers con dificultades para prever la producción que debía abastecer a las siguientes temporadas.

H&M, Zara, Mango, Primark, Macy’s, VF, C/A, GAP, Ralph Lauren, JC Penney son solo algunos de las empresas que han detenido la producción, dejando a los vendedores perdidos en los próximos pasos, y otros en la cadena de suministro que corren el riesgo de perder sus trabajos a medida que se evaporan los pedidos.

Pero hay personas que realmente han sentido el golpe de la parada de la producción. Empresarios y  proveedores se enfrentan a la quiebra y los trabajadores de la cadena a despidos masivos, hambrunas, exclusión y enfermedades. La preocupación ahora es si los fabricantes recibirán los pagos acordados, y si las marcas y los minoristas que rebajan las ventas podrán (o estarán dispuestos) hacer adelantos que ayuden a mantener a flote a estas empresas en una situación tan complicada.

 

Efectos del Coronavid 19 en la demanda de moda

Al propagarse el virus a los países “occidentales” el virus ha atacado el lado de la demanda. La mayoría de países, unos más temprano que otros, han acabado ordenando cuarentenas obligatorias y el cierre de comercios de todo tipo que no sean los de primera necesidad.

Con estas medidas, todos los grandes retailers (H&M, Inditex, GAP, Mango, Desigual, Target, Ascena Retail Group, American Eagle, Uniqlo) anunciaron el cierre temporal de todas sus tiendas en sus principales mercados

Inditex ha cerrado temporalmente 3.785 tiendas en 39 mercados y sus ventas han caído un 24% en las primeras dos semanas de marzo de 2020; Primark ha visto perder más de $230 millones solo en marzo y H&M está preocupado por el exceso de inventario. Por su lado,Nike ha visto una caída de $ 3.5 mil millones en el cuarto trimestre, y Gap ya perdió $ 100 millones solo en Asia y Europa, antes de que el brote realmente golpeara a Norteamérica, su mayor mercado.

Mientras estos retailers se preocupan por la bajada de sus ingresos, la situación de los pequeños retailers, marcas y negocios de toda la cadena de producción están sufriendo el miedo de entrar en bancarrota frente a estos eventos tan súbitos.

 

La recuperación está a la vista

Cuando uno está inmerso en una crisis sanitaria de estas características es difícil poder ver la luz al final del túnel. Pero existe. La prueba más clara es China que ya está saliendo de la pandemia y reactivando su economía. H&M, por ejemplo, ya ha reabierto 500 de sus 516 tiendas en ese país e Inditex solo tiene 11 tiendas cerradas de 577. Esperemos que el resto de la industria pueda recuperarse pronto.

Además, ya los principales retailers (H&M, Inditex, Kiabi, Target, PVH, Marks & Spencer) están asegurando el pago de las órdenes que estaban en pie. Este ha sido un duro golpe para la industria y las personas que trabajan en ella. Si ha habido un lado bueno al problema ha sido el respiro que le hemos dado al planeta por un ratito. Con un poco de suerte, la crisis conseguirá que China prohíba completamente el comercio de fauna salvaje y limite la explotación de animales y fauna en peligro de extinción así como la propagación de virus que ponen en jaque a toda la humanidad.

Ojalá esta sea una de las buenas enseñanzas que salgan de esta crisis, además de la necesaria reflexión sobre la vulnerabilidad del negocio frente a eventos que ya están en el mapa de las organizaciones internacionales (cambio climático, escasez de recursos naturales, crisis del agua, revueltas sociales y pérdida de biodiversidad).

Necesitamos hacer que la industria de la moda sea sostenible encontrando un nuevo modelo económico más resiliente a los impactos globales. Los riesgos deben ser tomados en serio por parte de la industria. No hay nada más insostenible que llegar tarde y mal preparado a las crisis y, lo peor, no estar preparado para el nuevo contexto.

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