Algunos microplásticos (fragmentos que miden menos de 5 mm), son demasiado pequeños para ser atrapados en las redes tradicionalmente utilizadas para recolectar muestras, lo que las hace pasar desapercibidas para los científicos. Por eso se ha podido reconocer que la cantidad de microplásticos en nuestros océanos podría ser de cinco a siete veces mayor de lo que se pensaba.

 

Un nuevo estudio dirigido por la oceanógrafa biológica Jennifer Brandon del Instituto de Oceanografía Scripps (publicado en la revista científica Limnology and Oceanography Letters) utilizaron una nueva técnica que ha permitido mediciones más precisas, capturando piezas más pequeñas que el ancho de un cabello humano.

Los investigadores encontraron mini-microplásticos previamente no detectados mientras analizaban los intestinos de pequeños invertebrados que se alimentan por filtración, llamados salpas, utilizando una nueva técnica capaz de capturar piezas más pequeñas que el ancho de un cabello humano.

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Resultados del estudio

Más de un tercio de los microplásticos en el océano provienen de telas sintéticas, como poliéster o nylon. Los neumáticos para automóviles son la segunda fuente principal, ya que liberan partículas de plástico a medida que se erosionan.

Para registrar con mayor precisión el nivel de contaminación microplástica en las aguas oceánicas, los investigadores analizaron las salpas de agua de mar, que son pequeños alimentadores de filtro en forma de barril. Estos invertebrados habitan las aguas del océano a profundidades de alrededor de 2 kilómetros.

Las salpas bombean agua salada a través de sus cuerpos mientras realizan un movimiento pulsante tanto para alimentarse como para moverse a través del océano. Según los investigadores, la alimentación por filtro en las profundidades del océano los convierte en un lugar probable para encontrar microplásticos.

Todas las muestras de sal tomadas de tres zonas oceánicas diferentes tenían partículas mini-microplásticas en sus estómagos. Como la comida pasa a través del sistema digestivo de la criatura en dos a siete horas, este fue un hallazgo alarmante.

Los hallazgos superan estimaciones previas de 10 fragmentos microplásticos por metro cúbico de agua oceánica. Cuando se incluye la abundancia de mini-microplásticos, la cifra recalibrada está más cerca de 8.3 millones de piezas por metro cúbico.

Aunque los plásticos oceánicos se descomponen con el tiempo, quedan restos microscópicos en el agua.

Los peces más grandes y otras especies marinas se alimentan de criaturas como las salpas, lo que potencialmente permite que los microplásticos ingresen a la cadena alimentaria y se abren camino para contaminar los alimentos de los humanos.

Artículo basado en UC San Diego