La narrativa actual sobre la crisis ecológica se ha centrado en la mitigación tecnológica, desviando la atención del que es el verdadero motor de la crisis: el comportamiento humano.
A medida que la explotación de recursos se intensifica, la demanda agregada de la humanidad supera crónicamente la capacidad de carga y regeneración del planeta. Desde la perspectiva del Sur Global, es urgente desmantelar las estructuras de gestión que perpetúan esta sobrecarga, las cuales fueron diseñadas en y para el Norte Global.
Según el artículo de Joseph J. Merz (2023), el problema fundamental reside en los patrones de consumo, las acciones y las normas sociales que impulsan la sobrecarga ecológica. En la industria de la moda, esta disfuncionalidad se manifiesta de forma aguda.
El problema no es la escasez, sino la distribución desigual del impacto: son las poblaciones y élites adineradas, inherentes a un sistema que recompensa el consumo exponencial, quienes generan una huella ecológica insostenible. Abordar esto requiere un cambio paradigmático en la percepción del crecimiento, el consumo y, fundamentalmente, la gestión empresarial.
El Comportamiento Humano: La Causa Raíz de la Degradación Ecosocial
Nuestras acciones son los principales vectores de la degradación ambiental. La dependencia excesiva en la tecnología de mitigación y soluciones parciales (como la certificación de algodón orgánico, el uso de tintes con menor impacto o la compensación de carbono) solo atiende los síntomas. Estas acciones empresariales no abordan la raíz del problema: la estructura mental y operativa con la que interactuamos con el medio ambiente.
El análisis identifica tres impulsores macroestructurales que refuerzan estos comportamientos destructivos:
1. La Ideología del Crecimiento Económico (La Falacia del PIB)
La obsesión por el crecimiento económico, especialmente en las economías industrializadas y sus réplicas en el Sur, es el impulsor más significativo del comportamiento inadecuado. El sistema global, basado en la premisa de que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) equivale al bienestar social, es fundamentalmente incompatible con las leyes de la termodinámica y los límites planetarios.
En el sector de la moda, esto se traduce en la tiranía del Fast y Ultra Fast Fashion y la planificación de la obsolescencia. Por un lado, el crecimiento continuo exige una expansión constante de la extracción de recursos (fibras, agua, energía) y un aumento progresivo de los residuos. Las estrategias de management se centran en la optimización de la cadena de suministro para la velocidad y el volumen, no para la durabilidad o la regeneración.
Por otro lado, se externalizan los costos ecológicos y sociales al Sur Global, manteniendo artificialmente bajos los precios y perpetuando la ilusión de un crecimiento limpio en el Norte.
2. Marketing y la Culturización del Consumismo
La crisis ecológica encuentra en el marketing y la cultura del consumismo su acelerador más efectivo; en la industria de la moda, el management tradicional ha utilizado estas herramientas no para satisfacer necesidades, sino para fabricar el hiperconsumo mediante la manipulación de deseos y la normalización del descarte.
Las empresas crean y manipulan el deseo, equiparando la adquisición (y la novedad) con la felicidad y el éxito.
Esta patología se manifiesta a través de la obsolescencia estética programada —donde el diseño y el marketing acortan intencionalmente el ciclo de vida percibido de las prendas— y la explotación del big data para promover el consumo compulsivo (micro-targeting que explota el FOMO).
La responsabilidad de los directivos de las marcas de moda es la de redireccionar el presupuesto de marketing de la promoción de la venta de volumen a encontrar nuevos modelos de negocio que no necesiten vender cada vez más para ser rentables y ofrecer trabajo decente.
3. Pronatalismo y la Presión Poblacional
Si bien el peso del consumo es desigual, el crecimiento poblacional global sostenido agrava la presión sobre los ecosistemas al aumentar la demanda agregada de recursos esenciales y la destrucción de hábitats. En regiones productoras de commodities textiles, el aumento demográfico sin planificación ni empoderamiento socioeconómico intensifica la demanda de tierra y agua, entrando en conflicto directo con los ecosistemas regenerativos.
Intervenciones Estructurales: El Mandato del Management Decolonial
Las intervenciones actuales, centradas en la eficiencia (ej., eco-eficiencia o reducción de emisiones), no han logrado revertir la tendencia. Necesitamos intervenciones que aborden las estructuras de poder y los marcos conductuales que se benefician del statu quo.