Impactos de la moda en el medio ambiente

Los impactos de la industria textil y de la moda en el ambiente

Publicado el 8 - agosto , 2020

En los últimos años, la industria de la moda ha recibido abundantes críticas por su poca consideración frente a los problemas sociales y ambientales. Cada vez más personas se preguntan cuánto contamina la industria de la moda.

Y la respuesta no gusta  a los usuarios. Los impactos de la industria son de tal magnitud que han puesto a la industria en la agenda pública mundial.

Hoy vamos a repasar los principales impactos ambientales y el por qué ocurren. Este artículo es una traducción adaptada del artículo de la revista Nature Reviews, Earth and environment, The Environmental Price of Fast Fashion.

Empezaremos por entender las tendencias en producción y consumo de ropa a nivel mundial para después revisar los impactos ambientales más relevantes de la industria.

Te aviso que viene un artículo lleno de datos e información para que la tengas toda en un solo lugar.

El modelo de producción de la industria de la moda

El creciente impacto ambiental de la industria de la moda se puede atribuir al aumento del consumo y producción textil. Entre 1975 y 2018, la producción mundial de textiles per cápita aumentó de 5,9 kg a 13 kg por año. Como resultado, las marcas de moda ahora producen casi el doble de la cantidad de ropa hoy en comparación con antes del año 2000.

El modelo de la moda rápida o fast fashion es el imperante en la industria de la moda.  Este modelo está basado en tener una oferta constante de productos de tendencia y bajo precio. Como resultado de estas prácticas, las marcas ahora producen casi el doble de colecciones de ropa que en el año 2000, cuando comenzaron los fenómenos de la moda rápida.

Del mismo modo, se estima que el consumo global de ropa aumentará de unos 62 millones de toneladas de productos textiles por año, a 102 millones de toneladas para 2030.

El aumento del consumo y la eficiencia en la producción, a su vez, ha conseguido descender los precios de los productos. Por ejemplo, a pesar de que las personas han aumentado el número de artículos que compran, el gasto promedio por persona en ropa y calzado en la UE y el Reino Unido ha pasado a representar el 30% del gasto en la década de 1950, al 12% en 2009 y solo el 5% en 2020.

En los Estados Unidos, el consumidor promedio ahora compra un artículo de ropa cada 5,5 días y en Europa, se observó un aumento del 40% en las compras de ropa durante el período 1996–2012. Comprar más cada vez y a un precio más y más barato, incentiva que los consumidores utilicen muy poco los productos que compran y los desechen rápido. El tiempo promedio de uso de la prenda ha disminuido en un 36% en comparación con 2005 y, como veremos más adelante, se generan cada vez más residuos.

Si bien estos ejemplos se basan en la literatura del Norte Global, el aumento del desarrollo económico y el crecimiento de la población en los mercados emergentes también ha traído un mayor consumo y gusto por la ropa de estilo occidental al Sur Global

Entonces, tenemos un modelo industrial que funciona basado en la producción a gran escala de prendas y un constante consumo por parte de los consumidores. Veamos ahora las consecuencias de este modelo de producción y consumo y cuánto impacto tiene la industria de la moda en el medio ambiente.

 

Consumo y Contaminación de Agua

La industria de la moda usa grandes cantidades de agua, totalizando 79 mil millones de metros cúbicos en 2015 (ref.4) y promediando un uso estimado de 200 toneladas de agua durante la producción de una tonelada de textil9.

Se estima que la industria de la moda es el segundo mayor consumidor de agua según Global Fashion Agenda  (1,5 billones de litros por año).

La mayor parte del consumo de agua está asociado con el cultivo de algodón y los procesos húmedos de fabricación de textiles (blanqueo, teñido, impresión y acabado). La producción textil actual utiliza aproximadamente 44 billones de litros de agua al año para riego (o alrededor del 3% del uso mundial del agua de riego), el 95% de los cuales está asociado con la producción de algodón.

Por ejemplo, en la producción de una camiseta y un par de jeans, el cultivo de algodón causa el 88% y el 92% de la huella hídrica total, respectivamente. De hecho, el algodón tiene la mayor huella hídrica de cualquier fibra de la industria y, dado que el 44% del algodón se cultiva para la exportación, aproximadamente la mitad de los impactos del cultivo de algodón en el uso local del agua son causados por la demanda extranjera.

Otro ejemplo. Se ha estimado, a partir de las relaciones comerciales, que el 20% de la pérdida de agua sufrida por el Mar de Aral fue causada por el consumo de algodón.

Varios informes muestran que el sector textil y de la moda está asociado con el 7% de las pérdidas locales de agua subterránea y agua potable causadas por el uso del agua a nivel mundial.

Más allá de exacerbar la escasez de agua, la industria de la moda contamina los suministros locales de agua. Como algunos productos químicos utilizados durante la fabricación son tóxicos, las aguas residuales tratadas incorrectamente ingresan al agua subterránea local y están degradando los ecosistemas colindantes.

En Camboya, por ejemplo, la industria de la moda, que es responsable del 88% de toda la fabricación industrial (a partir de 2008), ha causado aproximadamente el 60% de la contaminación del agua y el 34% de la contaminación química.

 

Emisiones de Carbono

Se estima que la producción de textiles y la industria del aluminio generan la mayor cantidad de gases de efecto invernadero por unidad de material.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) afirma que la industria textil causa el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero aunque también se han realizado estimaciones más conservadoras.

  • Quantis, por ejemplo, estimó que la industria de la moda emitió aproximadamente 4.0 gigatoneladas (Gt) de CO2 equivalente en 2016 o 8.1% de las emisiones globales equivalentes de CO2. Aproximadamente una quinta parte (0,7 Gt de CO2 equivalente, o 1,4% de las emisiones globales) de estas emisiones de CO2 fueron solo del calzado, y el resto de la ropa (3,3 Gt de CO2 equivalente, o 6,7% de las emisiones globales).
  • Las estimaciones de The Carbon Trust son aún más conservadoras, y se aproximan a 0,33 Gt de CO2 equivalente emitido en 2011 debido a la producción de ropa (sin calzado), con otros 0,530 Gt de CO2 agregados por la fase de uso del ciclo de vida.
  • Un estudio sobre el consumo de textiles en Suecia realizado por Mistra Future Fashion encontró que la fase de uso (cuando lavamos y secamos la ropa) podría contribuir con el 14% de los impactos climáticos totales del consumo de ropa.

Las demandas más altas de energía y emisiones de CO2 se atribuyen a principalmente 3 etapas del ciclo de vida del producto: la fabricación de textiles, el uso que hace el consumidor del consumidor (es decir, el lavado) y  el envío cuando se utiliza carga aérea (muy común en el comercio online).

Una estimación de las emisiones del ciclo de vida de una camiseta de algodón muestra que, en base a 50 lavados, el 35% de las emisiones de CO2 se deben a la fabricación de textiles, mientras que el 52% se produce durante la fase de uso.

También existen variaciones importantes en función de la localidad de producción del material.

Por ejemplo, en China, la fabricación de textiles depende de la energía a base de carbón y, como resultado, tiene una huella de carbono 40% mayor que los textiles fabricados en Turquía o Europa. Una cosa similar ocurre en la  producción de algodón en la India que produce el doble de emisiones de CO2 que el cultivo de algodón orgánico en los Estados Unidos.

La huella de carbono de un producto depende de qué fuente energía se utiliza, de qué material está hecho, de dónde y cómo se ha obtenido este material y de qué fase del ciclo de vida estemos conversando.

 

Uso de Químicos

La situación de los químicos es verdaderamente preocupante.  La industria textil utiliza más de 15,000 productos químicos diferentes durante el proceso de fabricación. Las estimaciones sugieren que, en términos de valor financiero, el 6% de la producción mundial de pesticidas se aplica a los cultivos de algodón, incluido el 16% del uso de insecticidas, el 4% de los herbicidas, los reguladores del crecimiento, desecantes y defoliantes, y 1% de fungicidas.

El uso intensivo de agroquímicos puede causar náuseas, diarrea, cánceres, enfermedades respiratorias y tiene incidencia en problemas neurológicos y reproductivos, como infertilidad, aborto espontáneo y defectos de nacimiento. Se estima que la intoxicación aguda por pesticidas es responsable de casi 1,000 muertes por día .

En el medio ambiente, los agroquímicos se filtran en el suelo, donde causan una disminución en la biodiversidad y fertilidad del suelo, interrumpen los procesos biológicos y destruyen microorganismos, plantas e insectos.

A pesar de los importantes impactos humanos y ambientales de la aplicación de pesticidas, algunas plagas y enfermedades (como la mosca blanca Bemisia tabaci), se están volviendo cada vez más problemáticas lo que lleva a una mayor aplicación de insecticidas.

Si bien la introducción del algodón genéticamente modificado condujo a una reducción en la aplicación externa de pesticidas, la reducción parece haber sido un fenómeno temporal. Contrario a lo que podría parecer lógico, la introducción de algodón resistente a los herbicidas ha provocado importantes aumentos de herbicidas en los últimos años en los principales países productores de algodón, como India, Brasil, China y EE. UU.

Por lo tanto, incluso con una huella energética más baja, el cultivo de algodón requiere grandes cantidades de productos químicos, lo que demuestra otro claro impacto ambiental causado por la producción de fibra.

Por su lado, los productos químicos también se utilizan durante la fabricación textil en las fases de hilado y tejido y el procesamiento en húmedo.

Como ejemplo, una sola empresa europea de acabado textil utiliza más de 466 g de productos químicos por kg de textil, incluidos agentes de encolado, auxiliares de pretratamiento, colorantes, pigmentos, auxiliares de tintura, auxiliares de acabado final y productos químicos básicos.

En un estudio sueco, se investigaron 2.450 productos químicos relacionados con la fabricación textil. Algunos resultados:

  • Se identificó que el 10% de estos productos químicos tienen un alto potencial de daño a la salud humana, incluidas algunas fragancias y colorantes, los retardantes de llama bromados, el agua altamente fluorada, los repelentes de manchas y los ftalatos. Además, muchas veces se añaden agentes antibacterianos a los textiles, lo que puede conducir a una mayor resistencia a los antibióticos.
  • El 5% de los productos químicos investigados tenían un alto potencial de daño al medio ambiente, ya que pueden propagar a nivel mundial y bioacumularse (aumentar su concentración en los organismos vivos), causando enfermedades, reacciones alérgicas y aumentando el riesgo de cáncer. Por ejemplo, los productos químicos utilizados para impermeabilizar los textiles se encuentran incluso en lugares remotos del Ártico y en los cuerpos de osos polares y focas, lo que demuestra el impacto global del uso de productos químicos durante la fabricación de textiles.

Para evitar el uso de productos tóxicos, se desarrollan continuamente productos químicos alternativos pero igual surgen problemas cuando se utilizan antes de probar su seguridad o inocuidad.

Incluso las alternativas que tienen baja toxicidad aguda y se consideran seguras de acuerdo con la normativa vigente pueden presentar riesgos en el futuro, cuando haya más evidencias de su uso.

A pesar de estos avances, el modelo de fast fashion impulsa a las empresas a ahorrar costos de producción a través de la fabricación en lugares con una regulación ambiental laxa y donde no se necesitan tecnologías para mitigar la contaminación. Esto pone en riesgo no solo al ambiente y los consumidores sino también a los trabajadores involucrados.

 

Residuos Textiles

Los dramáticos aumentos en la producción y consumo se han traducido en un aumento de residuos textiles.

Los países occidentales tradicionalmente manejan los residuos textiles al exportar prendas viejas a países en desarrollo, como muchos países de África. Pero los volúmenes son tan grandes que ya muchos países en desarrollo están prohibiendo la importación de desechos textiles, ya sea para proteger la producción textil nacional (como en Turquía y China) o porque los mercados están sobresaturados por prendas de segunda mano.

Los residuos textiles se clasifican en dos grandes grupos: los residuos textiles pre consumo y los de post consumo. Veamos cada uno de ellos.

Residuos textiles pre consumo.

Los residuos preconsumo, también conocidos como residuos de producción, se producen durante la fabricación de textiles y prendas de vestir, e incluyen residuos de fibras, hilados y tejidos, el último de los cuales es el mayor desperdicio de recursos.

Varios estudios entre los que está el White Paper de Reverse Resources , el libro de A Stitch in Time y Cooklin’s Garment Technology for Fashion Designers  estimaron que el 15% de las telas utilizadas en la fabricación de prendas de vestir se desperdicia; en otros estudios, la cifra es de aproximadamente el 10% para pantalones y jeans y más del 10% para blusas, chaquetas y ropa interior. Algunas estimaciones incluso sitúan los desechos textiles durante la fabricación de prendas en un 25-30%.

Estos porcentajes de desperdicio se ve afectado por muchas variables, desde el tipo y el diseño de la prenda hasta el ancho de la tela y el diseño de la superficie de la tela. El desperdicio de tela se produce durante la fase de corte de la prenda y está influenciado por el diseño de la prenda y por qué tan bien diseñados están los patrones planos

En los últimos años, también se ha prestado atención considerable a un tipo de desperdicio previo al consumo llamado material muerto, que son prendas nuevas sin usar que no se venden (o se devuelven, especialmente después de haberlas comprado en línea) y «designadas como desperdicio».

Solo en los Países Bajos se estimó que 21 millones de prendas que se habían producido en 2015 no se vendieron. Esto representa el 6,5% de las prendas producidas.

H&M es un ejemplo claro de esta situación. La empresa ha tenido en sus almacenes existencias no vendidas por valor de 4.300 millones de dólares. La información se descubrió después de que se difundieran informes de que la empresa incineraba ropa nueva en una planta de conversión de residuos en energía en Dinamarca.

De manera similar, la marca de lujo británica Burberry incineró inventario no vendido por valor de mas de $90 millones durante cinco años a junio de 2018, de los cuales admitió que se incineró por valor de más de 30millones en 2017.

Aunque la incineración de materia muerta «recupera» algo de energía de los productos, también genera más emisiones y contaminantes atmosféricos que la reutilización o el reciclaje.

Residuos textiles post consumo.

Los residuos de post producción comprenden prendas desechadas por los consumidores. Estos son residuos que representan casi el 60% de los 150 mil millones de prendas producidas a nivel mundial en 2012 y que se desecharon varios años después de la producción.

Según Ellen MacArthur Foundation el promedio de tiempo que se usa una prenda de ropa antes de ser desechada ha disminuido en un 36% comparado hace 15 años.

La corta vida útil de las prendas, junto con aumento del consumo, ha llevado a un aumento del 40% en los desechos textiles depositados en vertederos en los EEUU entre 1999 y 2009, y, a nivel mundial, los textiles representan hasta el 22% de los desechos mixtos en todo el mundo.

A pesar del alto nivel de residuos, las tasas de reciclaje de textiles siguen siendo bajas: solo el 15% de los residuos textiles post consumo se recogieron por separado para fines de reciclaje en 2015, y menos del 1% (0,5 millones de toneladas) de la producción total se recicló en circuito cerrado (reciclado en aplicaciones de calidad igual o similar).

La mayoría de los textiles reciclados (6,4 millones de toneladas) se reciclaron en otras aplicaciones de menor valor, como material aislante, paños de limpieza y relleno de colchones, y se perdieron 1,1 millones de toneladas durante la recolección y el procesamiento.

El reciclaje de residuos textiles post consumo varía ampliamente entre países, por ejemplo, el 11% de los residuos textiles anuales en Italia y el 75% en Alemania, y algunos no tienen ningún sistema de reciclaje textil.

 

Un inciso final

Hasta aquí has podido ver que los impactos y las consecuencias ambientales de la industria textil son extremadamente peligrosos para la sostenibilidad del planeta, la salud humana y el bienestar en general. Empiezan ya a surgir propuestas de modelos económicos e industriales alternativos, como la economía circular, y la industria de la moda está avanzando bastante en esta línea.

Puedes encontrar datos complementarios a este artículo en la sección de cifras que he ido recopilando pero lo que quisiera que tengas muy en cuenta es que estos datos no siempre son exactos y, muchas veces, ni tan siquiera son avalados científicamente.

Tenemos afirmaciones muy genéricas que vamos repitiendo constantemente pero los estudios y reportes que generan estas afirmaciones tienen muchos problemas metodológicos que hacen que más de un científico haya levantado la voz de alerta. Por ejemplo, mencionamos que la industria de la moda genera más emisiones de CO2 que la industria del transporte marítimo y terrestre juntos.

Bien, esta información está basada en estimaciones provenientes de varios estudios que, muchas veces, no son comparables porque tienen un alcance diferente (algunos contemplan sector calzado, otros solo la ropa, algunos contemplan los textiles de casa y técnicos y otros no); a veces existe información contabilizada en varios estudios a la vez (el transporte marítimo y aéreo de material textil y de moda está circunscrito dentro de la industria de la moda), con lo que tendríamos afirmaciones contradictorias o dobles contabilidades.

Por lo tanto, toma toda la información como una referencia y no una verdad. No porque repitamos algo muchas veces, se vuelve una realidad.

 

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Ester Xicota

Ester Xicota

Soy Ester Xicota y tengo más de 15 años apoyando organizaciones en su transición a la sostenibilidad. Trabajemos juntos y diseñaremos un plan para que tu empresa sea parte de la economía circular. Así, por fin, tendrás el apoyo que necesitas para hacer más sostenible tu empresa y, a la vez, aprovechar todas las oportunidades de negocio que se están abriendo en el mercado.

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